Campaña contra el hambre 2018 – PLANTAR CARA AL HAMBRE

Campaña contra el hambre 2018

PLANTAR CARA AL HAMBRE

 Que en nuestros días millones de personas padezcan hambre es un drama vergonzoso y absurdo. Según la FAO en el año 2016 fueron 815 millones de personas, 40 millones más que el año anterior, lo que este organismo internacional atribuye al impacto del cambio climático y a los conflictos violentos existentes en el mundo. Estamos ante uno de los desafíos más grandes que tiene la humanidad. Nos enorgullecemos del progreso y los avances técnicos, pero no hemos podido resolver la tragedia del hambre.

No podemos acostumbrarnos al hambre y la malnutrición, como si fueran consecuencia inevitable de un sistema económico. En la tierra existen alimentos para todos, por lo que el hambre es siempre resultado de una injusticia. En los países desarrollados se tira un tercio de los alimentos. Hay alimentos suficientes para todos, aunque no todos pueden comer. La avaricia de unos pocos (hombres, países, continentes), que acaparan mucho, provoca el hambre de muchos. Hemos de plantar cara al hambre; no podemos conformarnos con que hermanos nuestros mueran de hambre; no podemos ser espectadores pasivos de este drama.

La primera forma de hacer frente al hambre es trabajar por un mundo mejor. Los cristianos -pero también todos los hombres de corazón bueno- debemos esforzarnos en todos los frentes (la economía o la política, la sociedad o la cultura) para propiciar una distribución más justa de las riquezas. Hace pocos días, ante el foro de Davos, el Papa Francisco daba este mensaje: “No podemos permanecer en silencio frente al sufrimiento de millones de personas, ni podemos seguir avanzando como si la propagación de la pobreza y la injusticia no tuvieran ninguna causa. Es un imperativo moral, una responsabilidad que involucra a todos, crear las condiciones adecuadas para permitir que todas las personas viva de manera digna” (12/1/18). Es tarea de todos construir sociedades más justas y solidarias, que no se miren sólo a sí mismas, sino que estén dispuestas a acabar con cualquier forma de indigencia.

También plantamos cara al hambre apoyando proyectos de desarrollo. Desde hace muchos años, la estrategia de “Manos Unidas” no es sólo dar alimentos a quienes lo necesitan, sino financiar proyectos de desarrollo integral, que reviertan en aquellos que padecen hambre. Son proyectos sostenibles (más de 600 el año pasado), que buscan integrar la producción agrícola y el medio ambiente y que van acompañados de programas de capacitación de aquellos que deben llevarlos a cabo. Vale la pena que demos nuestro apoyo a alguno de estos proyectos que “Manos Unidas” desarrolla en más de cincuenta países. La campaña de este año pide compartir lo que importa, lo que supone poner nuestra vida y nuestros bienes al servicio de un mundo mejor, donde cada persona pueda vivir feliz y en condiciones justas.

Hemos de sumarnos a la lucha contra al hambre y la pobreza. No olvidemos el sufrimiento de tanta gente que padece hambre. Ignorar el sufrimiento de los hombres es ignorar a Dios.

 

Francesc Conesa Ferrer

Bisbe de Menorca