Celebración 400 aniversario del Carisma

“Fui forastero y me acogiste” (Mt 25,35)

Durante todo este año la Familia Vicenciana en todo el mundo ha celebrado el 400 aniversario del nacimiento del Carisma. San Vicente de Paúl en 1617 tuvo dos momentos muy importantes que le hicieron tomar conciencia de lo que Dios le pedía: en Folleville, el 25 de enero,  inició la actividad de Misión con el Sermón para la confesión general y en Chatillón, el 20 de agosto, inició la caridad organizada. Así inició una manera de seguir a Jesús, un carisma para la Iglesia, en la que servir a Cristo en los más pobres y seguir a Cristo evangelizador de los pobres dio sentido a su entrega como sacerdote.

Hoy, 400 años después, seguimos viviendo ese mismo carisma en 154 países en todo el mundo, un carisma que siguen los consagrados como son los Misioneros Paúles y las Hijas de la Caridad y también los laicos como Asociación Internacional de la Caridad, Asociación de la Medalla Milagrosa, Sociedad de San Vicente de Paúl, Juventudes Marianas Vicencianas, Misioneros Seglares Vicencianos y los Centros Educativos Vicencianos llevando a cabo la acción conjunta de Caridad-Misión que inició San Vicente de Paúl. Hoy somos nosotros los que debemos vivir con profundidad que todo lo que hagamos a uno de los más pobres y necesitados se lo hacemos al mismo Cristo. (Mt 25,40)

El pasado 17 de Noviembre la Familia Vicenciana de Menorca celebró el 400 aniversario  del carisma Vicencino junto al Sr. Obispo en la Parroquia de la Concepción de Mahón. Fue una celebración festiva en la que participaron todas las ramas de la Familia Vicenciana, en ella Mons. Francisco Conesa nos animó  vivir un carisma que es actual mirando la realidad actual, nos recordó caminar hacia las periferias donde se viven las nuevas pobrezas y recordó que el Papa Francisco nos anima a vivir de manera intensa el sueño de la Caridad.

Así mismo el P. Óscar Muñoz, cm misionero Paúl  animó a mantener vivo el fuego del Carisma Vicenciano y hacer presente ese fuego en el corazón de los más pobres donde Cristo espera ser servido por cada uno de nosotros.

Culminamos con un ágape fraterno en el Colegio de San José, compartiendo la alegría que siempre se genera al reunirse la familia para celebrar lo que nos une y nos hace vibrar , que como vicencianos es encontrarse con Cristo poniéndose en camino para servirle en los más pobres de palabra y obra.

Grupo de voluntarias de San Vicente de Paul