Dia del Seminari 2017 – aprop de Déu i dels Germans

L'Església a Espanya celebra avui dia 19 de març el Dia del Seminari amb el lema "A prop de Déu i prop dels homes". Aquesta campanya posa de manifest la importància de l'oració i l'ajuda als seminaris en què es formen els futurs sacerdots. En 2016 han estat ordenats un total de 138 sacerdots en les setanta diòcesis que hi ha a Espanya. Alhora, durant el present curs 2016/2017, es formen a Espanya 1.247 seminaristes majors. En el curs 2016-2017 han ingressat en els seminaris majors espanyols 275 nous seminaristes. El passat curs van ser 270.

A Espanya hi ha 47 seminaris menors, en els quals estudien joves que es plantegen la possibilitat de l'ordenació sacerdotal mentre estudien l'ensenyament obligatori i el Batxiller. En els seminaris menors hi ha 1.075 joves que reben una formació adequada a la seva edat i segons els casos viuen en comunitat amb altres seminaristes o a les seves cases.

A Menorca, tenim en el present curs 3 seminaristes majors, estudiant al Seminari de València i 2 al Seminari Menor.

Aquesta setmana també s'ha fet una entrevista a quatre dels nostres seminaristes i que aquí podreu escoltar. CLICA AQUI PER ESCOLTAR LA ENTREVISTA

 

Per aquest mateix motiu, el Bisbe de Menorca, Mons. Francesc Conesa, ha dedicat unes paraules al Dia del Seminari.

MÁS QUE UNA PROFESIÓN

Es una profesión en que las horas no cuentan; debes estar disponible noche y día, porque todos tienen derecho a que les prestes atención. Está mal pagada; nunca se rebasarán los mil euros mensuales. Exige una fidelidad total al superior; aunque se puede discrepar, en los asuntos importantes la última palabra la tiene siempre el jefe (quien, por cierto, vivió hace más de dos mil años). No goza de prestigio social; en otros tiempos solía ser reconocida, pero la mayoría miran ahora con cierto desdén a quien la detenta. Nada tiene de extraño que la mayor parte de los padres no quieran que ninguno de sus hijos se dedique a ello.

Y, sin embargo, es capaz de hacer feliz por completo la vida de una persona. Quien se entrega a ella, se ve involucrado en una aventura extraordinaria. Aun sabiendo que ha perdido el control de su vida, la fuerza que le mueve le alienta a mirar con optimismo siempre hacia adelante. Esa persona, además, se convierte en guía de muchas otras, en cuyas vidas infunde esperanza y deseos de amar. Su vida está entregada por completo a los demás, sobre todo, a los más débiles.

Bien pensado, no es del todo correcto hablar de una “profesión”. Sería mejor decir que es una “vocación”, porque en la situación descrita nadie en su sano juicio puede dedicarse a ello si no es porque alguien le ha llamado, le ha invitado a hacerlo (casi me atrevería a decir, que le ha “forzado”). La fascinación por el que llama arrastra a seguirle y dedicar toda su vida a ello.  El sacerdocio sólo se puede entender así, como respuesta a alguien que ha pasado a nuestro lado, nos ha tocado en el corazón, y nos ha dicho: “Sígueme”.

También en nuestro tiempo hay jóvenes que siguen escuchando en su corazón esa invitación y, llenos de valentía, deciden ponerse en camino. En nuestra Diócesis, son cinco; tres son más mayores y dos más jóvenes. No están en el Seminario por deseo de dinero, de poder o de prestigio. Saben muy bien que no lo tendrán nunca. Están porque han descubierto una persona, Jesús de Nazaret, y han decidido poner su vida en sus manos.

Yo los admiro profundamente. Son muy valientes respondiendo “sí” en estos tiempos que corren, cuando casi nadie se atreve a comprometerse. Son audaces al desear vivir toda su vida sirviendo a la Iglesia de Dios, tantas veces denostada. Y rezo cada día por ellos, para que sean muy fieles a Aquel que les ha llamado. Y para que se fíen de Él, porque estoy seguro de que, si así lo hacen, vivirán una vida plena,  llena de sentido. Y os invito también a vosotros a rezar por ellos porque hoy, más que nunca, Dios sigue siendo necesario y, por eso, hacen falta personas que ejerzan esa “profesión” con tan poco futuro (aparentemente) que es el sacerdocio.

+ Francesc Conesa Ferrer, bisbe de Menorca