«El primer año en la Isla ha sido intenso e ilusionante»

«Escogí como lema episcopal adiutor gaudii vestri (servidor de vuestra alegría), porque el estilo del pastor no puede ser, sino, el servicio», afirmó ayer el obispo de Menorca en la homilía de la Eucaristía oficiada en la Catedral de Ciutadella para celebrar el primer aniversario de su ordenación episcopal y toma de posesión como prelado de la diócesis.

Añadió que «sé muy bien que el camino de Cristo no es el triunfo y la gloria humanas, sino el servicio silencioso, la entrega humilde a los hombres» y pidió al Señor que «me conceda ser, de verdad, vuestro servidor, que toda mi vida esté al servicio de vuestra fe y de vuestra alegría». Francesc Conesa Ferrer (Elche, 1961), que fue ordenado obispo y tomó posesión de la cátedra de Severo el 6 de enero de 2017, manifestó que «la ordenación episcopal me convirtió en pastor de esta diócesis, pero soy un pastor cuyo único oficio y ocupación es señalar al Mesías, al que es más poderoso que yo, ‘tan poderoso que no soy digno ni de acercarme a desatarle la correa del calzado’».

Recordó con alegría el momento de su ordenación y reclamó la oración de los menorquines: «la oración de esta comunidad diocesana para que su pastor sea siempre fiel al servicio que Cristo le ha encomendado».

«Intenso e ilusionante»

El obispo Conesa Ferrer califica de «intenso e ilusionante» el año que ha vivido en Menorca, que le ha permitido «conocer la rica realidad de la Iglesia en la Isla, a la que cada día quiero un poco más». Explica que «poco a poco he ido conociendo las distintas comunidades e instituciones de esta diócesis de Menorca. He podido visitar las parroquias y estar con sus consejos de pastoral, conocer los proyectos que desarrolla Caritas Diocesana, así como el trabajo de Manos Unidas, la realidad de nuestros colegios y también de los movimientos y asociaciones de apostolado seglar».

«Pero el mejor regalo –indica- ha sido conocer a tantas personas que viven con profundidad y coherencia su fe. Cada día doy gracias a Dios por los sacerdotes que he encontrado, por el servicio que prestan los diáconos, los dos monasterios de contemplativas, los religiosos y religiosas y, sobre todo, por tan buenos laicos que he conocido en Menorca».

 

Josep Pons Fraga (Diari Menorca)