Fernando Martí Camps, sacerdote, literato e historiador

Infancia

Fernando fue hijo único de la familia catalana Martí Camps, que era consciente de su vinculación con la isla por razón de su ascendencia que en parte era menorquina. Esto debió influir en el hecho de establecerse en Mahón durante los años de infancia de su hijo, el cual recibió de ellos una profunda educación religiosa. Su vivienda parece que radicaba en el Cós de Gràcia, cuyos vecinos pronto descubrieron la piedad de ese niño que llevando en sus manos un libro de piedad venía de oír misa en la parroquia de Santa María.

Un recuerdo que Fernando tenía bien grabado en su memoria era el de que cuando en una mañana del mes de febrero de 1929 se dirigía a la escuela de los Hermanos de La Salle escuchó un
inesperado repique de campanas en la citada parroquia. Pronto se enteró con gozo de que se iba a cantar un himno litúrgico de acción de gracias por el Tratado de Letrán entre Italia y el Papa,
Pío XI, que reconocía al Romano Pontífice su libertad de actuación devolviéndosele la necesaria
independencia mediante el simbólico y pequeño estado llamado de la Ciudad del Vaticano.

Don Fernando siempre consideraría este arreglo de la llamada «Cuestión Romana» como vinculado a la antigua plegaria de los menorquines: Dulcíssim Cor de Jesús, Vós que a l’Església amau tant, ajudau al Pare Sant.

Guillermo Pons Pons