Iconografia de Ntra. Sra. de El Toro

En una pintura votiva del siglo XVII

En 1652 se padeció en Ciutadella una devastadora epidemia del cólera morbo, de tal gravedad que en aquel año fallecieron allí más de seiscientas personas adultas. Teniéndose noticias de que unos años antes en la ciudad de Palermo en Sicilia, ocurriendo un caso semejante, había cesado el contagio al encomendarse a Santa Rosalía, hicieron lo mismo los vecinos de Ciutadella consiguiendo un favorable efecto, y como muestra de gratitud se hizo una pintura votiva con diversos sucesos de la vida de la santa que se representan teniendo al fondo una montaña, quizá a modo de alusión al monte donde Rosalía había morado, pero sin duda también al Monte Toro,
puesto que la imagen de la Virgen de este santuario menorquín aparece en la cumbre, rodeada de otros santos especialmente venerados en la isla. En este óleo sobre tela, de autor anónimo, creo
que es donde se halla la más antigua representación en color de la Mare de Déu del Toro.

En Ciutadella la devoción a la Virgen con este título menorquín estaba muy viva y desarrollada. Una imagen suya se veneraba dentro de la torre del Convento  de Santa Clara, y era invocada especialmente por los pescadores que desde el mar tomaban esa torre como punto de orientación y de plegaria. En 1622 fue llevada procesionalmente la santa imagen desde su santuario a Ciutadella, caso que se repitió en 1659, pocos años después de la mencionada epidemia. La imagen de María en la pintura votiva va vestida con túnica roja y manto azul. Está situada sobre una pequeña nube; a sus pies hay una vista del santuario y más abajo en la
falda del monte aparece el toro de la tradición menorquina.

Guillermo Pons Pons