Raons d’esperança de Carlos Salord

GANAR EL CAMPEONATO

Nos encontramos en pleno campeonato de fútbol del mundo. Una competición, que se prolongará un mes aproximadamente, durante la cual cada uno de los equipos aspira a jugar de tal manera, mejor que los demás, a fin de alcanzar la victoria y proclamarse campeón.

Ser el mejor es algo que se dice pronto, pero que representa mucho.  Desde el punto de vista de los jugadores y de los equipos, una labor de preparación individual y de conjunto, bajo una dirección técnica, que dura toda una vida deportiva. Cada Estado presenta su equipo formado por un colectivo de los mejores jugadores. Cada uno de ellos ha sido seleccionado por su calidad en el puesto que suele ocupar en su equipo de origen, para así formar parte del que ha de representar al Estado en la competición mundial. La calidad de los jugadores ha de ser extraordinaria y el empeño puesto por cada uno de ellos para jugar bien y mantenerse en la forma física y mental necesaria requiere, además de las dotes naturales, un esfuerzo diario, arduo y constante, durante el relativo corto espacio de tiempo de una vida deportiva.

El juego es algo natural en la vida del hombre y las competiciones para demostrar la valía de cada jugador se han dado en todos los tiempos y han servido de espectáculo para admirar las cualidades de los mejores. Hoy, en la época de la globalización, el espectáculo es universal y se encuentra al alcance de todos los habitantes del globo, máxime cuando lo que está juego es el título a nivel mundial. Son muchos millones los espectadores que se encuentran pendientes de los partidos, del juego y de sus resultados. Para mí, como espectador, lo importante es ver buen juego, buenas jugadas que conducen a marcar goles y, con ellos, alcanzar la victoria. Si es la de nuestro equipo, mejor.

Por otra parte, ese campeonato mundial representa una inestimable oportunidad para considerar que todos formamos parte de la familia humana. Se trata de un encuentro entre hermanos, por muy diferentes que sean sus razas, culturas y creencias. Hermandad que nos ha de conducir a vivir la solidaridad y la paz. Los valores humanos son los que nos unen y son los que han de impregnar también, en definitiva, el deporte del fútbol en todas sus facetas. Como luchan los atletas así todos hemos de luchar en nuestra vida, tanto en el aspecto físico como en el espiritual, para alcanzar cada uno nuestra meta, que, en realidad, es la que da sentido a nuestra existencia.

Entre los valores humanos el principal de todos es el derecho a la vida. Hace solo unos días, Dolores Aveiro, la madre de Cristiano Ronaldo, uno de los mejores jugadores del mundo, el que ha metido tres goles a la selección española, ha publicado un libro biográfico en el que cuenta que, cuando estaba embarazada de Ronaldo, quiso abortar. Con 32 años y tres hijos, su marido en el paro, se encontraba en una situación económica comprometida. Entonces acudió a un médico para que le practicara el aborto. Éste, acogiéndose a la objeción de conciencia, se negó y lo desaconsejó. Dolores, después de probar remedios caseros que le fallaron, se resignó a tenerlo y así nació Ronaldo, el cual hoy mantiene a toda su familia y es la admiración del mundo. La entereza y decisión de aquel médico le salvó la vida.

 Advocat

publicat al Diari Menorca 24-06-2018